Un año más, visita al salón. Y más precipitado, imposible, que decidí el viaje el lunes para salir el miércoles por la noche.
Y no sé si será que me hago viejo, que estaba especialmente criticón, o simplemente que tengo razón, pero… que es el año que menos me ha gustado.
Me explico.
Hará 7 u 8 años de mi primera visita al salón. Por aquella época, todavía se hacía en la estación de Francia. Y me lo pasé como un enano, la verdad. Sobre todo en comparación con la cutrez que era por entonces Expocómic. ¿Alguien recuerda las carpas con goteras del Conde Duque?
Con el tiempo, Expocómic ha ido mejorando mucho. Ahora ya es un salón decente. Quizás sin la trascendencia internacional del Salón de Barcelona, y con menos espacio y presupuesto. Eso se nota, por ejemplo, en exposiciones y autores. Mientras que este año hemos tenido en Madrid a Phil Hester, en Barcelona ha estado Manara. En Madrid estuvo Mark Buckingham por enésimo año consecutivo y en Barcelona apareció Moebius. Las exposiciones de Madrid eran originales colgados en una pared y en Barcelona…
En Barcelona las exposiciones han ido empeorando progresivamente. ¿Recordáis la exposición de Blacksad? Además de los originales, había una reproducción a tamaño natural (incluso más grande) de una habitación con el gato sentado en una cama. O incluso el barco de hace un par de años con los originales colgados dentro. Este año, aunque alguna exposición sí tenía contenido interesante -la de la censura en el cómic me pareció la mejor de todas- la mayoría no pasaban de ser paneles con páginas colgadas. La de Manara y la de Golden no eran más que eso. La de Miguelanxo Prado era un poquito mejor, pero poco más. Y por lo visto la de David Rubín también tenía su aquél, aunque no la visité. La de la censura, aunque era, una vez más, paneles con páginas colgadas, tenía un atrezzo alrededor simulando un patio carcelario que le daba bastante ambiente.
Vamos, que comparando ediciones recientes, me parece que en el tema de exposiciones la diferencia entre Madrid y Barcelona se ha reducido hasta lo imperceptible. Quizás incluso me hayan gustado más las de Madrid. La de originales de Purita Campos me sorprendió mucho más que cualquiera de las recién vistas.Y por mucho que me pareciera chula, la de muñecos de películas no me parece estrictamente cómic… aunque varios fueran de la película de Hellboy.
Se ha ampliado una barbaridad el espacio dedicado al salón… lo cual tiene sus pros y sus contras. Queda muy feo un espacio vacío en una feria, y la “zona de fumadores” no era otra cosa (por cierto, con “zona de fumadores” me refiero al espacio que había al fondo a la derecha, no al stand de Panini -je-). Ya podrían al menos haber puesto sillas para que la gente descansara. El recinto era notablemente más grande que el de los dos años anteriores (el que estaba justo enfrente), pero no ha crecido mucho la oferta. El espacio entre stands era mayor, lo que hizo que las aglomeraciones del sábado por la tarde fueran prácticamente inexistentes… pero había que andar el doble para ver prácticamente lo mismo, con lo que el cansancio acumulado al final del salón era mucho mayor para poco crecimiento respecto a previas entregas.
También veo un poco caótica la distribución de stands. No me parece en absoluto una mala idea que todos los fanzines estén agrupados, pero creo que se queda corto. También creo que habría que agrupar las tiendas de muñequitos, y quizás las de las editoriales.
Las tiendas de muñequitos (o merchandising, o gachapones o como coños los quieran llamar) son un dolor. Suelen estar rodeadas de otakitos que van en horda con armatostes cuyo objetivo principal parece ser molestar lo más posible a la gente que tengan alrededor, en formato de pelotas enormes colgadas a la espalda o enormes espadones de cartón que abultan más que ellos. Y en los puestos que había una de estas tiendas al lado o enfrente, si había panda de adolescentes molestos, olvídate de poder mirar con tranquilidad lo que te interesara. Por no hablar de su puñetera manía de pintarrajear los paneles en los que ponía “prohibido escribir en las paredes”, o de decidir que el mejor sitio para sentarse era el suelo en la zona donde se hacían las colas para las firmas de los autores en el stand de Norma, o que la papelera para tirar el envoltorio de sus Narutos gratis con la entrada era el suelo…
Ya que menciono a los otakitos… Si hay un salón del manga en el que la presencia del cómic americano y europeo oscila entre inexistente y nada, ¿por qué no se hace la separación total? Supongo que, a fin de cuentas, el salón es un negocio y cuantos más expositores haya, más caja hace la organización… Pero no puedo evitar desear un Salón del Cómic sin esta subespecie. No es que desee una tercera bomba atómica sobre Japón como Moebius, pero un poco de ojeriza (o mucha, qué coño) sí que se les coge.
Por lo demás… pues lo dicho. Más de lo mismo, pero menos emocionante.
Mogollón de novedades que voy a tardar varias semanas en leer.
Presencia de autores más o menos majos. Desde una amabilísima Melinda Gebbie hasta el tío supermajo que es David López, pasando por las pintas de Roman Dirge, el señor que sacaba un dibujo cada 30 segundos (me pregunto qué le habrá hecho pasar de esto a esto otro) o las promesas de El Joven Lovecraft, Oliver y Torres. Ahora que lo pienso, a los menos amables que les den un poco por el culo y que los mencione su madre.
Como todos los años, algún gilipuá en el stand de Norma dando la nota. Este año tocaba -entre otros- una tipa prohibiendo con unos modales algo más que cuestionables a los autores que firmaran o dibujaran fuera de los tebeos.
Y, como en ocasiones anteriores, un placer volver a ver a los habituales y conocer gente nueva. Jotace, Tete, Polloputo (aunque a éste le tenga al lado de casa), Eme A, Sark, Laintxo, Íñigo, Rafa, Ivánn, Mushu…
¿Sabes qué? Aún con otakitos y agotado, si la autoridad lo permite y el tiempo acompaña, el año que viene vuelvo. Y dado que el tiempo no creo que sea peor que este año (¿no se suponía que había sequía en Barcelona?), si la señora me lo permite, el año que viene nos volveremos a ver las caras.